Especial: Woody Allen
Woody Allen: Los anteojos de Woody.

Por: Mario Lupin

Con un gobierno español negociando por volver a ser cede para su próxima película y un escándalo que cubre con un manto de dudas todo sobre su vida, el director Woody Allen estuvo siempre entre la gloria y la condena de una sociedad que se estremece ante sus ideas.

Preso, quizá, de una mente demasiado rápida para controlar, el enamorado de la ciudad de New York, le regaló al mundo más de 60 películas, decenas de libros y hasta una prolífera carrera en el Jazz.

Desde CineMusicMéxico deseamos dar un pantallazo sobre la vida y obra del mismo, pero es casi imposible hacerlo en una sola entrega. De esta manera aquí les presentamos la primera parte de este Decálogo de análisis de la vida de este reconocido cineasta.

Woody Allen biografía
Woody Allen.

Woody Allen: Primera Parte

Un Pequeño Genio

Nacido bajo el nombre de Allan Stewart Königsberg, un primero de diciembre de 1935 en la localidad de Brooklin (New York), es casi imposible saber desde qué  edad era humorista ya que su manera de ser siempre lo destacaba de los demás, y en palabras del director, “eso lo sacaba de muchos problemas.

Su corta estatura y su problema de vista, que lo obligaba a usar los anteojos tan característicos que todos conocemos, hacían que no fuera fácil la vida en las turbulentas calles donde se crió.

Proviene de una familia judía de orígenes ruso-austríacos, a la que el propio Allen define como “burguesa, bien alimentada, bien vestida, e instalada en una cómoda casa”. Sus padres y su hermana también son neoyorquinos.

Woody estudió hasta los ocho años en una escuela hebrea, y después acudió a la escuela pública de Midwood High School.

A los ocho años se le observó el primer cambio de carácter: se convirtió en un niño solitario e introvertido. Se cree que la razón fue su ingreso en la escuela pública, años más tarde Allen definió ese lugar como “una escuela para maestros con trastornos emocionales.”

En la película “Anie Hall” define su infancia como atrapado bajo la diversión de los demás.

“Yo era un niño pasablemente feliz, ¿saben? Me criaron en Brooklyn durante la Segunda Guerra Mundial. Mi analista insiste en que mis recuerdos de infancia son exagerados, pero les juro que me criaron bajo una montaña rusa de Coney Island, en Brooklyn”. Albi Singer (Woody Allen)

Su disgusto por la escuela no cambiaría al ingresar a la secundaria. Lo único en lo que le iba bien era en las redacciones escolares, en las que él siempre dejaba ver su humor. Por aquella época se había vuelto un buen deportista. Aparte del béisbol (era seguidor de los Giants), le gustaba el boxeo, inclusive llegó a practicar para los Golden Gloves, pero sus padres no le dejaron participar.

De su época adolescente comenta: “Yo no quería ser Bogart, tampoco quería ser John Wayne. Yo sólo quería ser el capullo de la clase, quería ser ese chico con gafas que nunca consigue a la chica, pero que es divertido y cae bien a todo el mundo.

A los 17 años tomaría la decisión de adoptar el seudónimo de Woody Allen. Comenzaría a trabajar individualmente, llegando a ejercer la tarea de director de sus espectáculos en la cadena de hoteles Borsch Belt de Nueva York, donde ya habían trabajado otros humoristas importantes como Jerry Lewis.

Con 17 años su nombre ya circulaba por diferentes agencias de relaciones públicas y sus chistes aparecían más en los periódicos. Gene Shefrin, un agente de prensa, se interesó por este joven a quien contrató para la agencia en la que trabajaba.

A finales de 1953, Allen ingresó en la Universidad de Nueva York, donde entre otras materias cursó Producción cinematográfica. Pero no le interesaban mucho las clases, le gustaba más asistir a las proyecciones de películas que tenía la asignatura. Después de dejar de asistir a la mitad de las clases, terminó su primer semestre en la Universidad con pésimas calificaciones en varias materias. Se retiró sin iniciar el segundo semestre. Uno de los profesores le dijo alguna vez: “No eres material de Universidad. Creo que tendrías que recibir ayuda psiquiátrica, porque me parece que no tendrás mucha suerte para encontrar trabajo.”

En parte tenía razón, Allen asistió a un psiquiatra por primera vez en 1959 y seguiría acudiendo a uno por el resto de su vida. En sus películas ha mostrado el psicoanálisis como una disciplina en la que él mismo está interesado.

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