El cine mexicano sigue teniendo problemas para exhibirse; prueba de ello es que hasta después de tres años de su estreno la cinta “La casa más grande del mundo”, de Ana V. Bojórquez y Lucía Carreras, halló a fines de diciembre espacio para su proyección en la Cineteca Nacional.

“Estrenar dos películas en una distancia de dos meses se siente padre. Sin embargo es parte de las dificultades de estrenar película, porque en el caso de ésta (“La casa más grande del mundo”) tuvimos que esperar muchísimo, lo que deja un sabor muy agridulce”, compartió Carreras.

El filme que obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Huelva en 2015 retrata la odisea de “Rocío”, una niña que se enfrenta a sus miedos mientras deja atrás la infancia en un ambiente definido por la feminidad y la naturaleza.

En entrevista por teléfono con Notimex, la realizadora agradeció el apoyo de las autoridades de la Cineteca Nacional, donde también este año tuvo oportunidad de exhibir por nueve semanas “Tamara y la Catarina”.

Carreras coincidió con cineastas y dependencias como la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) de que no existe competencia en materia de exhibición, pues son nulas las posibilidades de llegar a las salas.

“No buscamos proteccionismo sino más bien proteger un producto cultural que es el cine”, expuso la también guionista, quien aseguró que tras una semana Cinépolis sacó de cartelera “Tamara y la Catarina”, que ha tenido positiva respuesta del público.

Sin embargo celebró que el circuito cultural de exhibición esté creciendo y que las plataformas digitales estén procurando la democratización del cine.

“Sigo creyendo en la gran pantalla y no sólo en el tema de que se vea en gran formato, sino en la experiencia que da en cuanto a la oscuridad, el sonido, etcétera”, compartió.

“Las plataformas son gran acompañante sobre todo en la democratización del cine, pero tampoco está tan fácil llegar, por ejemplo, a Netflix, basta ver el catálogo de películas mexicanas con que cuenta”, expresó Carreras, quien debutó en 2012 con el largometraje “Nos vemos, papá”.

En su faceta como escritora, co-escribió junto con el director Michael Rowe, el largometraje “Año Bisiesto” (2010), ganador de la Cámara de Oro en el Festival de Cannes y nominada al Ariel a Mejor Guión Original.

Igual ocurrió con “La Jaula de Oro” (Diego Quemada-Diez, 2013) película que debutó en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes en 2013 y por la que obtuvo el Ariel a Mejor Guión Original junto con Gibrán Ramírez Portela y Quemada-Diez en 2014 y la nominación al Fénix Premio a lo Mejor del Cine Iberoamericano en la categoría de Guión Original.

Junto con Ángeles Cruz y Lola Ovando, Carreras fundó la casa productora Madrecine, en la que se desarrolla el proyecto “Nudo Mixteco”, que será el debut como directora de Ángeles Cruz.

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