Fuente: Notimex

La chilena Maite Alberdi, que se coló en los Goya 2016 con su docudrama “La once”, regresa a DocumentaMadrid con “Los niños”, una película que investiga el “incómodo” tema del día a día de los adultos con síndrome de Down, personas a las que se estimaban 25 años de vida y ahora llegan fácilmente a los 60.

“La gente lo pasa mal viendo mi película por su mala conciencia, pero esa culpa que sienten no es por la película. Yo les digo que revisen su relación con el asunto y que averigüen qué es lo que les hace sentir esa incomodidad”, comenta la directora en una entrevista con Efe realizada en Madrid donde se encuentra para competir en el prestigioso festival internacional de cine documental.

Ya en “La once” -un documental donde contaba los rituales sociales de un grupo de ancianas, entre ellas, su abuela-, la cineasta mostraba la preocupación que ésta sentía por el futuro de su hija, la tía de Alberdi con síndrome de Down, cuando ella muriera.

“La expectativa de vida de estos niños -dice- era de 25 años, pero ya justo a mi tía le tocó vivir ese cambio generacional; ahora viven más de sesenta años y nadie, ni sus padres, ni la sociedad, estaban preparados para esto”.

Ese escozor llevó a Alberdi a recorrer todo tipo de instituciones en Chile, años de búsqueda para descubrir que, a partir de los 25 años, estas personas estaban totalmente desasistidas por la administración pública.

Descubrió que las leyes no solo no les protegían, sino que les excluían de los derechos más fundamentales. “Nadie se ha preocupado de que sean ciudadanos plenos y autónomos”, se lamenta.

“Esto es igual en toda Latinoamérica, donde se entiende al discapacitado como sujeto de caridad, no sujeto de derecho. No se pueden casar, los pueden esterilizar de niños y la ley del trabajo permite no pagarles ni siquiera el salario mínimo. Al revés, les pagan salarios ridículos, el equivalente a diez euros al mes”.

“Calentamos a un grupo de artistas y famosos y congresistas, y 40 fundaciones de discapacitados, y logramos que abolieran ese extremo en la ley de trabajo, recién hace diez días, y además que obligaran a contratar al 2 % de discapacitados en las empresas de más de cien trabajadores”, señala orgullosa.

El rodaje se pudo llevar a cabo tras varios años de investigación y de ganarse la confianza de las familias y de sus protagonistas; el irónico título de la cinta, explica la directora, es un agitador para que el público se lo piense.

“La pelea es que aún les repetimos cosas como ‘cuando grande’ (cuando seas mayor) vas a poder tener tu trabajo. En nuestras cabezas siguen siendo niños. Ese fue mi punto de partida”.

Así, Alberdi mezcla de nuevo realidad y ficción para mostrar esas vidas cuyas aspiraciones no difieren tanto de las de cualquier persona, con Down o no. Hay una historia de amor imposible, un trabajador incansable al que no le alcanza el sueldo para vivir y mucha complicidad y cariño.

“A pesar de la ira, la rabia y la impotencia que sufres cuando ves por lo que pasan, no puedo juzgar a esos padres”, declara esta joven chilena, que fuerza la empatía con sus protagonistas difuminando los rostros de los que son “normales” y sacándoles del plano para “provocar que deje de vérseles como niños, que no lo son, es que tienen una adultez diferente”.

Aclara que esa manera de tratarlos “se contradice totalmente con el terreno que ellos mismos han logrado conquistar, pero no son aún adultos plenos y libres. Como director quiero que el espectador se identifique con sus sueños y con la necesidad de crecer teniendo una vida plena”.

La película se proyecta el próximo sábado en el XIV festival DocumentaMadrid que comienza esta noche con la proyección de “Untitled”, obra póstuma del austríaco Michael Glawogger que falleció durante el rodaje y presenta su compañera Monika Willi.

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