“La cara oculta de la luna”, cine alemán sobre la pérdida de la empatía

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Fuente: Notimex

El actor alemán Moritz Bleibtreu protagoniza “La cara oculta de la luna”, un thriller psicológico que, en su opinión, muestra lo que le pasa a una persona normal “si centra su vida en su propio éxito y en querer más y más” y cómo esa egolatría acaba anulando la empatía que necesita para vivir, y amar.

Bleibtreu habla con Efe en Madrid, a donde se ha desplazado para apoyar la promoción de la cinta que se estrena mañana, viernes, en los cines españoles.

Dirigida por Stephan Rick, la película está basada en el superventas del mismo nombre del escritor suizo Martin Suter, una novela de intriga con dosis de terror, que vendió un millón de copias solo en Alemania.

“Creo que la historia de este hombre se mueve en esta línea, por su adicción al éxito. A primera vista, no despierta mucha simpatía, el espectador siente que él sólo se ha buscado su propia ruina. Pero para mi, su drama es que llega a un punto en el que no sólo no siente empatía hacia los demás, es que no se aguanta a sí mismo”, comenta el alemán.

Bleibtreu es esa persona, Urs Blank, un abogado joven y rico que atraviesa una crisis tras el suicido en su presencia de un hombre de negocios al que arruinó. En su huida pierde el control de su vida y su lado más oscuro emerge, él piensa que a causa de una setas alucinógenas que ha tomado; pero no, el diablo -encarnado en un feroz empresario farmacéutico (Jürgen Prochnow)- es auténtico.

“Urs hace cosas que no quiere hacer, pero las hace. Esto pasa muy a menudo en un mundo tan individualista como el que vivimos. Llega un momento en el que, si todo gira a tu alrededor, pierdes el norte. Mi personaje se da cuenta de que ya no funciona en ese tipo de mundo y necesita volver al bosque, como el lobo”.

De repente, Urs se vuelve un hombre violento. Muy violento. La compañera hippy con la que intenta recuperar esos orígenes le dice que todo lo que sale de él, estaba dentro.

“Su remordimiento llega poco a poco, es verdad que en un momento dado se da cuenta de lo que ha hecho, pero ya está en un punto en el que no puede disculparse; va perdiendo humanidad poco a poco”, añade.

En cualquier caso, precisa que no hace cine “para moralizar a nadie ni dar lecciones de ética” y que solo pretende “involucrar al espectador y generarle sensaciones”.

En ese punto, Bleibtreu habla de su conexión con el director en cuanto a las expresiones simbólicas de la película; el lobo, la luna, y su inmersión en el bosque como símbolo de su vuelta a los orígenes, a su naturaleza.

“Para mi este hombre es el antihéroe, pero creo que el cine alemán está plagado de personajes así; nosotros no tenemos al héroe clásico, vamos, ni uno -se ríe-. Yo creo que el cine alemán es un cine de antihéroes, y menos mal”, considera.

“Pero esto, en Alemania, tiene dos caras -profundiza-. Por un lado es positivo, porque no se convierte en héroe a cualquiera, pero por otro, tiene un potencial de entusiasmo que nos sirve como un patriotismo positivo, porque en nuestra historia hemos aprendido, de primeras, a cuestionar cualquier tipo de autoritarismo”.

Musculoso, más joven que el ejecutivo al que da vida en la película, con vaqueros rotos y camiseta pegada, los brazos tatuados, Bleibtreu es un ídolo en Alemania por sus series de televisión y también porque entra en sus casas desde que tenía seis años; no en balde es hijo la actriz austríaca Monica Bleibtreu y el actor Hans Brenner.

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