Fuente: Notimex

El cineasta japonés Hirokazu Kore-eda, quien recibió hoy un Premio Donostia en la edición 66 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, afirmó que le gustaría hacer alguna película con algún personaje que no fuera humano.

“Llevo ya 20 años viniendo a este festival; estoy muy contento de que en esta ocasión me den el premio, soy consciente de que tengo imagen de un director de dramas familiares, he hecho varias de estas, pero me gustaría intentar con otros géneros”, sostuvo.

“Sí me gustaría hacer algo con un personaje que no fuera humano, pero sí que tenga sentimientos como los tienen los humanos y al fin y al cabo las historias que nos imaginamos nosotros como humanos tienen esa limitación, pero esperen a mi próxima película”, dijo.

Siendo veterano del Festival de Cine de San Sebastián, el japonés aseguró que el premio “parece que es al total de mi carrera pero yo me siento a la mitad, espero hacer muchas películas más”.

No obstante, refirió que su relación con este festival ha durado muchos años “así que supongo que es una forma de reconocer esta relación continua y estoy muy agradecido”, además de que bromeó diciendo que “ahora yo hago películas solo para poder venir a San Sebastián”.

Kore-eda empezará a filmar en octubre próximo una nueva película, en Francia, con las actrices Juliete Binoche y Catherine Deneuve.

“Empezamos en octubre, es un proyecto que comenzó en las relaciones que hago al ir a festivales de cine, es una nueva experiencia que afronto con ilusión porque todo va a ser muy nuevo y espero estar a la altura de estos interpretes que van a trabajar conmigo”, expresó.

El director japonés, el primer cineasta asiático en recibir este reconocimiento, ha competido cuatro veces en la Sección Oficial y ha obtenido en dos ocasiones el Premio del Público en el Festival de San Sebastián, norte de España.

El Premio Donostia reconoce la contribución al mundo del cine del director japonés y la ceremonia de entrega del premio, que tendrá lugar en el Teatro Victoria Eugenia, se completará con la proyección de “Manbiki kazoku / Shoplifters” (Un asunto de familia), que fue reconocida con la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes.

La programación de “Un asunto de familia”, como Proyección Especial Premio Donostia, supondrá la décima participación de Kore-eda en San Sebastián tras competir en la Sección Oficial con “Wandafuru raifu/After Life”  (1998), “Hana yori mo naho/Hana” (2006) y “Aruitemo auritemo/Still Walking” (2008).

Asimismo, con “Kiseki/I wish” (Milagro, 2011) que obtuvo el premio al mejor guión, mientras que en la sección Zabaltegi Especiales estuvo programada “Nochi-no-hi/The Days After” (2011).

En Perlas fueron presentadas  “Soshite chichi ni naru/Like Father, Like Son” (De tal padre, tal hijo, 2013), “Umimachi Diary/Our Little Sister”(Nuestra hermana pequeña, 2015), “Umi yori mo mada fukatu/After the Storm” (Después de la tormenta, 2016) y “Sandome no satsujin/The Third Murder” (El tercer asesinato, 2017).

Hirokazu Kore-eda nació en Tokio en 1962 y se graduó en la Universidad de Waseda en 1987 e inició su carrera en el seno de la compañía de producción televisiva TV Man Union, para la que dirigió varios documentales.

Debutó en el cine en 1995 con “Maboroshi no hikari/ Maborosi”, una ópera prima que adaptaba una novela de Teru Miyamoto y en la que ya afirmaba el estilo y temas que han sido recurrentes en su obra, como las relaciones familiares y el vacío provocado por la desaparición de los seres queridos.

La película obtuvo la Osella de Oro en la 52 edición del Festival de Venecia y Kore-eda fue reconocido rápidamente como uno de los más prometedores cineastas que, en la década de los 90, estaban llevando a cabo una importante renovación creativa del cine japonés.

Su segunda película, “Wandafuru raifu/After Life” (1998), una original fusión de cine fantástico con técnicas documentales, no hizo sino confirmar su talento tras su estreno en el Festival de San Sebastián.

El Festival de Cannes acogió sus siguientes trabajos: “Distance” (2001), una poética indagación acerca del atentado perpetrado en 1995 por la secta Aum Shinrikyo, fue seleccionada para competir en la Sección Oficial.

Además,  su primera y bella incursión en el mundo de la infancia, “Dare mo shiranai/Nobody Knows” (Nadie sabe, 2004), le valió a uno de sus protagonistas, Yagira Yuya, el premio al Mejor Actor.

Aunque Kore-eda es uno de los grandes cronistas de la vida en el Japón contemporáneo, con “Hana yorimo naho/Hana” (2006) realizó una incursión en el cine histórico y las películas de samuráis, aunque siempre desde una óptica muy personal que rompía las convenciones del género con su mensaje humanista.

Esta película compitió en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, al igual que su emotivo retrato de las relaciones familiares  “Aruitemo auritemo/Still Walking” (2008). “Kûki ningyô/Air Doll” (2009), que tuvo su premier en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes,.

Esta supuso otro sorprendente giro en su carrera al narrar una historia de ciencia-ficción que nunca perdía de vista la eterna preocupación del director por los sentimientos humanos.

En los últimos años, Kore-eda ha seguido privilegiando su interés por la familia y la infancia, a través de una serie de sensibles dramas acerca de la memoria, la pérdida y la agridulce experiencia que supone el simple hecho de vivir, todos ellos estrenados en festivales internacionales.

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