Hace 22 años la Dirección General de Actividades Cinematográficas y el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, crearon un premio para recordar y destacar la trayectoria del documentalista y maestro José Rovirosa, con el objetivo de apoyar y distinguir a lo mejor del documental que se hace en México y para recordar y destacar su trayectoria. Posteriormente, desde hace once años, implementó el premio a lo mejor de este género realizado por estudiantes de nuestro país.

El cine documental en México ha tenido relevancia en diversas etapas de la historia. Desde sus inicios ha tocado con honestidad aspectos de nuestra realidad y, especialmente en los últimos sesenta años, ha despertado el interés de cineastas y del público en los cineclubes, festivales, muestras y retrospectivas tanto nacionales como en el extranjero.

Su actual auge y trascendencia no son insólitos ni gratuitos. Han sido parte de una larga historia de lucha y permanencia por parte de directores, guionistas, fotógrafos y demás miembros de la comunidad cinematográfica. Uno de esos ejemplos fue y es José Rovirosa Macías, cineasta que a lo largo de su vida dejó un amplio legado para hacer y sentir el cine documental.

No sólo se trata de filmar una serie de horas y minutos: hay que hablar de la vida de la gente, de los aspectos económicos, políticos y artísticos que ellos mismos crean, que los afectan y los mueven en su mundo. El documental que le interesaba a José Rovirosa tenía todas estas características, pero siempre con una visión crítica, elemental en el trabajo, promoviendo, además, una Universidad como lo es la Nacional Autónoma de México.

Entre los documentalistas que han obtenido el Premio Rovirosa a Mejor Documental Mexicano, se encuentran talentos hoy unánimemente reconocidos, como Carlos Markovich, quien obtuvo el premio (Ex aequo) en 1998 por ¿Quién diablos es Juliette?Adele Schmidt, por Tierra menonita (2000); Everardo González, quien lo ha conseguido en tres ocasiones: Los ladrones viejos (2007), Cuates de Australia(201 y La Libertad del diablo (2017); o Eugenio Polgovsky por Los herederos (2009); Betzabé Garcíapor Los reyes del pueblo que no existe (2016). El hecho de que estos documentales hayan obtenido posteriormente galardones en diversos festivales nacionales e internacionales, da cuenta también de las capacidades de evaluación de los diferentes académicos, críticos y realizadores que han fungido como jurado en las diferentes ediciones, algo que también ha contribuido a consolidar el prestigio del Premio.

En la categoría Estudiantil lo han obtenido: Ernesto Sampieri, en 2009, por Reforma 18: trampas del poder; Esteban Arrangoiz, en 2010, por Río LermaDiana Garay, en 2012, por Mi amiga Bety; en 2015, Jorge Luis Linares, con su documental Por los caminos del sur; en 2016 Omar Zamudio por Pórtate bien; y en 2017, Sandra Luz López con Artemio.

En estos 21 años de reconocer lo mejor del documental hecho en México, hemos recibido 698 en ambas categorías: Mexicano y Estudiantil, trabajos que se pueden consultar en el Centro de Documentación de la Filmoteca UNAM.

La convocatoria, dirigida a todos los documentalistas que hayan realizado sus trabajos en México entre el 2 de junio de 2017 y el 1 de junio de 2018, y estará abierta a partir de su publicación y hasta el 7 de septiembre de 2018. Las bases pueden consultarse en www.filmoteca.unam.mx y en FaceBook y Twitter como Filmoteca UNAM; para más información al 5622 9374.

La ceremonia de premiación se llevará a cabo el 19 de octubre en la Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, a las 18:30 horas.

 

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