FirstMan: Bajando a una leyenda del pedestal

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Por: Elizabeth Cortés

El Festival Internacional de Cine de Morelia abrió con el nuevo filme de Damien Chazelle: First Man (El primer hombre en la luna,2018). La película está protagonizada por Ryan Gosling (La la land, 2016) y Claire Foy ( The Crown, 2016) y narra la historia sobre la preparación del Apolo XI y el hombre que sería el primero en pisar la luna: Neil Armstrong.

Con un guión escrito por Josh Singer (Spotlight, 2015) más que mostrar a Armstrong como el arquetipo de héroe norteamericano que le ha impuesto la cultura contemporánea, busca reflejar a un ser humano el cual tenía una extrema carga emocional mientras era parte del programa que lanzaría al primer hombre a pisar la luna. La construcción del personaje principal se basa primordialmente en la muerte de la hija de Neil Armstrong, a causa de un tumor. A partir de ahí el protagonista se ve impulsado por una enorme necesidad de llenar un vacío que dejó aquella tragedia, y es aquello lo que lo lleva a formar parte de un programa en el cual sin saberlo haría historia.

Durante  la película se puede desarrollar una cierta empatía por el personaje que personifica Ryan Gosling, pero es una empatía creada a partir de un dolor real y no de una figura heroica al cual se le ponen altas expectativas. Esto último es lo que hace de First Man un retrato de lo que es la vida, bajando de un pedestal a un personaje histórico como lo es Neil Armstrong.

Por otro lado, la actuación de Claire Foy como Janet, la esposa de Neil, deja muy claro lo que es ser un buen personaje de secundario. Más que ser la típica ama de casa de los 60´s, este personaje fue construido para hacer reflejo de cómo la actitud del protagonista afecta más a la familia que la misma tragedia por la cual toma esa necesidad de autodestruirse sin saberlo. El guión está escrito para que el personaje diga más con acciones que con palabras. La capacidad de Claire Foy logra con éxito que el espectador entienda la desesperación y el sufrimiento de una mujer que acaba de perder un hijo y del eterno temor de quedarse viuda a causa de una misión que al principio sonaba como algo que no valía la pena y que solo estaba costando dinero y vidas humanas. Más que una simple ama de casa, el personaje de Janet Armstrong sirve para reflejar esa relación que existe entre lo público y lo privado, entre lo personal y lo profesional. Haciendo énfasis en que los éxitos no son individuales sino grupales y más si con ellos viene una enorme carga emocional por algún trauma del pasado. Dos mundos que a simple vista parecen estar unidos por algo muy frágil pero separados por un cristal.

 

Una buena perspectiva e interpretación sobre el famoso dicho: No todo lo que brilla es oro, y Chazelle lo comento en una entrevista, él siempre busca quitarlo lo romántico a las historias. Gusta de mostrar filmes en donde los personajes hagan sacrificios y tomen acciones no bien vistas para lograr lo que quieren, para llenar un vació que solo se puede llenar con una sola cosa y que parece que si no lo hacen podrían perderse en la locura. Y eso es lo que logra reflejar de una forma intensa con un estilo un poco lento, incluso es increíble que escogiera llevar algo como “la carrera por llegar a la luna” de una forma paulatina. Esto es un pro y un contra, algunos se pueden aburrir pero no hay que captarlo de es manera, sino es para que uno como espectador pueda descifrar de mejor manera a los personajes y lograr sentir lo que ellos están sintiendo.

Este filme sigue pareciendo un poco patriótica, lo cual no atrae mucho al público últimamente, pero el hecho de que retrata a una leyenda como Neil Armstrong de una forma más humana y pérdida hace válido que se le de una nueva oportunidad al nuevo trabajo del dúo Chazelle-Gosling.

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