Festival de Toronto proyecta cortos sobre cuentos indígenas mexicanos

5

Fuente: Notimex

El festival de cine latinoamericano Alucine presenta en su edición 23 la serie de cuentos indígenas mexicanos animados y narrados en lengua originaria “68 voces, 68 corazones”, creada por Gabriela Badillo y producida por Brenda Orozco.

Del 7 al 11 de junio Alucine proyectará 50 películas, con la presencia de 12 directores y productores, una mesa redonda sobre colectivos indígenas, un panel de discusión sobre los videojuegos y un programa de cortos para niños.

De la serie mexicana de cuentos indígenas animados, Alucine seleccionó 13, entre ellos: “Huichol, el primer amanecer”, “Yaqui, el chapulín brujo”, “Tarahumara, el origen de los rarámuri y los habochi”, “Totonaco, muere mi rostro”.

Así como “Seri, el origen de la tierra”, “Tojono O´otam, el origen de las mariposas y las chaquiras” y “Otomí, el inicio del mundo como lo conocemos”.

“En México hay 365 lenguas indígenas y hay 68 agrupaciones lingüísticas”, declaró a Notimex la productora Brenda Orozco, quien vino a presentar los cortos seleccionados.

El proyecto, que se echó a andar en 2013 con una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) y el apoyo del Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas (Inali), arrancó con siete cuentos.

A la fecha, van 35 historias y se sigue trabajando para completar los 68 cuentos indígenas narrados en lengua originaria.

“Muchas de las historias hablan de los orígenes de la Tierra, de los cielos, del fuego, del Sol y la Luna, y muestran cómo cada pueblo lo interpreta desde su cosmogonía”, explicó Orozco.

El Inali puso en contacto a la productora y la realizadora con los hablantes en lengua originaria y con traductores, así como con las comunidades donde pudieron trabajar con algunos niños haciendo ilustraciones que estarán en un cuento que se producirá este año.

Orozco agregó que se ha buscado generar una “reinterpretación contemporánea” de estos cuentos de tradición oral, sin ser pretenciosos. “Las lenguas indígenas no sólo son parte del pasado sino están vivas, las escuchamos hasta en la Ciudad de México”, añadió.

La productora detalló que la palabra “totonaco” significa “tres veces corazón”, lo que motivó a la directora Gabriela Badillo a bautizar el proyecto como “68 voces, 68 corazones”.

El Canal 11 de México está proyectando estas historias y se han visto en la Cineteca Nacional y en festivales de cine de Francia, India y ahora de Canadá. El cine Tonalá en la capital mexicana también está exhibiendo estos cortos de animación antes de su programación normal.

Esta serie en lengua originaria ha despertado el interés de lingüistas, académicos y maestros que se han acercado a solicitar la autorización de estos materiales para usarlos como herramienta didáctica.

La productora de los cortos comentó que en Toronto, además de presentar la serie, “vengo a escuchar qué interés hay, ver lo que despierta en el público”.

El festival Alucine, enfocado este año en historias de indígenas en Latinoamérica, arrancó la noche del miércoles con la proyección de un corto y un largometraje sobre los nacimientos tradicionales en comunidades indígenas.

El corto “Nacimientos”, de un colectivo de cineastas panameños, muestra en una innovadora forma visual los testimonios de ancianas de tres comunidades indígenas sobre sus experiencias de los nacimientos naturales.

“Creemos que a través del cine podemos llamar la atención de las autoridades respecto a la importancia de esta práctica natural de nacimientos y de la ayuda que necesitan nuestras comunidades”, manifestó la joven cineasta indígena Analicia López.

El largometraje “La Casa más Grande del Mundo”, de Ana V. Bojórquez y Lucía Carreras, muestra la vida de una niña maya que vive en las montañas del altiplano en Guatemala cuidando ovejas, mientras su madre da a luz con la asistencia de su abuela.

En el festival Alucine también se proyectará la cinta “La Laguna”, del cineasta estadunidense Aaron Schock, que ganó una mención honorífica en el festival de documentales Hot Docs en 2016.

Schock filmó a dos niños mayas del sureste mexicano para mostrar el amor entre hermanos y la distancia que hay entre su comunidad indígena y las zonas urbanas.

Loading Facebook Comments ...