Tlalpujahua, Mich., 8 Oct (Notimex).- El cineasta Nicholas Woods considera que aunque las películas dramáticas pueden ser baratas en su realización, la ventaja en el género de terror es que es más fácil encontrar un financiamiento.

Por esto y por su admiración al género, es por lo que decidió elegir esta categoría para hacer realidad su ópera prima: “The axiom”, que recientemente fue presentada en el Feratum Film Fest.

Ésta, la realizó inmediatamente después en el proceso de terminar la escuela de cine, concebida con un presupuesto que cree es muy bajo: 110 mil dólares aproximadamente, cifra que constituyó absolutamente toda la filmación.

Tuvo asesorías para conseguir el financiamiento y finalmente se filmó en un bosque del área de Los Ángeles, California, con un equipo de 15 personas y con un rodaje bastante rápido.

Filmar en Los Ángeles, puede tornarse bastante complicado, indicó, ya que hay muchas reglas, bastante papeleo, como lo es la burocracia de filmar en cualquier lugar, pero afirma que fue difícil, porque cada área donde se va a filmar tiene sus propias reglas, que son distintas.

“Nosotros tuvimos la fortuna de filmar en este bosque, donde lo hicimos, son muy relajados, podíamos tirar sangre por todos lados, hacer un poco lo que queríamos y la gente del lugar estaba bastante entusiasmada de recibirnos, de saber que una película se estaba filmando allí”, narró.

Se describe como una persona suertuda, porque de todas maneras, hubiera hecho horror, aunque no hubieran sido las condiciones que usualmente vienen acompañadas.

“Es un género de encontrar financiamiento más fácil, es verdad que los dramas también pueden ser baratos, pero después son más difíciles de financiar, entonces esto, aparte de que me gusta mucho el horror, era más fácil obtener financiamiento e inversionistas”, dijo.

“The axiom” (Estados Unidos, 2018), con una duración de 95 minutos, es un filme escrito y dirigido por Woods, con la fotografía de Sten Olson, la edición de Alex Gans, el sonido de Matthew Whitehurst, Bradley Wlliott, Keith Morrow, Kyley Pham, Aaron Stewart.

El arte es de Ashley Barreda, los efectos visuales de Alex Gans y el reparto de Hattie Smith, Zac Titus, Nicole Dambro, Michael Peter Harrison, Taylor Flowers, William Kircher.

Esta película que tuvo la producción de Max Landwirth, Alex Gans, Nicholas Woods, se centra en la historia de una mujer que viaja a un bosque nacional en busca de su hermana desaparecida, poniendo en riesgo la seguridad de sus amigos.

Cuando llegan al desierto, descubren que han entrado en un mundo multidimensional lleno de monstruos.

Nicholas Woods platicó que básicamente el cine independiente se caracteriza porque se puede conseguir financiamiento fuera del esquema del estudio, de los grandes corporativos.

“Si por tu propia cuenta juntas dinero, lo consigues, básicamente eso te hace un cineasta independiente, para ser catalogados así es porque se cuenta un financiamiento de menos de dos millones de dólares”, mencionó.

Lo que tiene claro es la facilidad que existe en cine independiente fuera de Estados Unidos, porque en este país hay bastantes reglas, “pero sí estamos haciendo bastante cine independiente en la Unión Americana”.

El tema del bosque, aseguró, es complicado de trabajar en ciertos aspectos, porque es una tendencia que existe desde hace muchos años en el horror y se sigue haciendo de manera continua.

Por esto, tuvo que buscar fragmentos que hicieran diferente al largometraje, desde la fotografía, los elementos de los alrededores, las atmósferas, hasta los árboles.

“Nosotros hicimos un par de cosas padres, para que nuestro bosque no se viera tan igual a todos y nos concentramos en esta parte de que el pueblo debía de tener un portal hacia otro mundo”.

Asimismo, respondió que otra razón real para haber elegido el bosque fue por cuestiones financieras, pues si se hacía en un hotel o en condiciones de sets, por ejemplo, resulta ser imposible por los altos costos.

Entonces “en el bosque es muy fácil, la sangre está por todos lados y a nadie le importa, no dañas nada, puedes muy sencillo tirarlo en el piso, aquí o allá; también puedes tener a tu gente gritando y cualquier tipo de situaciones que facilitan basante”.

Además se tiene al Sol, así que cree que no se necesita una parafernalia cinematográfica de luces, porque la luz natural ahí está.

Lo importante también del bosque, es ponerle un sello distinto, ya que se trataba de que hubiera un portal hacia otro mundo, por lo que se trató de hacer una atmósfera con humo y alas de ganso, cuyas partículas dan un ambiente especial.

Actualmente, el realizador ya trabaja en otro guión, pero ahora de drama, cuyo nombre tentativo sería “The firelight festival”, del cual ya está en búsqueda del financiamiento.

Cuando él, junto con su equipo de producción comenzaron a financiar y a levantar “The axiom” estuvo consciente que debido al presupuesto que se tuvo, era un hecho que no llegaría a los cines de Estados Unidos, por las cadenas grandes.

“Pero todo se resume a que las plataformas hoy en día son la vía para recuperar lo que se invirtió; el cine independiente en Estados Unidos está funcionando bien en las plataformas y fuimos al mercado americano de cine y ahí conectamos con unas personas para tener una idea de cuánto se podría ganar al venderla”.

Contó que finalmente pudo conseguir la distribución en la Unión Americana, ventas internacionales y selecciones en festivales de cine, como Sitges o Feratum, las cuales “han sido geniales”.

Después intentará conectarse con la plataforma Netflix y con otras empresas que ayudan bastante con la distribución.

Más allá de ganar dinero, su meta principal es recuperar lo que se invirtió, declaró Woods, quien opina que no tiene la experiencia que tiene el cineasta Lloyd Kaufman, dentro del cine independiente.

“Creo que mientras tenga inversionistas para mis películas, tendré motivaciones para continuar y no creo que tampoco sea óptimo que si se va a producir una película de cine independiente, se inviertan más de 500 mil dólares, lo tienes que hacer abajo de eso”, concluyó.

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