Fuente: Notimex

Para el fotógrafo mexicano, Arturo Diego de la Rosa, el trabajo de los cinefotógrafos hoy en día es tomado más en cuenta gracias al éxito que han tenido en el extranjero Emmanuel Lubezki, Rodrigo Prieto y Guillermo Navarro, entre otros.

Al recibir esta noche la Medalla “Salvador Toscano”, De la Rosa dijo a Notimex que si bien los premios han volteado a reconocer el trabajo que los fotógrafos de cine, lo más importante es que el espectador está poniendo más atención a lo que hacen y se están dejando seducir.

“Al público antes no le interesaba, pero siempre ha tenido un peso específico nuestra labor, porque al igual que una buena actuación, contar con una buena iluminación y los recursos necesarios hace más atractiva la historia”, compartió con singular alegría.

Tras agradecer a quienes hoy celebran con él esta distinción, el egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) reconoció que en la comunidad de cinematógrafos de México existe unidad y apoyo.

La distinción que esta noche recibió reconoce el mérito cinematográfico de guionistas, directores o fotógrafos que enriquecen el cine nacional.

Previo a la entrega de la medalla, se proyectó una entrevista que el director de la Cineteca, Alejandro Pelayo, le realizó a De la Rosa sobre su incursión en la cinematografía, su trabajo de más de cuatro décadas de trayectoria y la labor que realizan los fotógrafos de cine.

De acuerdo con De la Rosa, se inició como cinefotógrafo durante la época del movimiento estudiantil, una época difícil en la que aún siendo estudiante tuvo que documentar a través de la foto fija.

Luego de mencionar que tuvo más práctica que teoría durante su formación, el fotógrafo de cine compartió que tuvo la fortuna de tener como profesor a Manuel Álvarez Bravo y a otros grandes de la fotografía, especialidad que era poco recurrido por los estudiantes de aquella época, pues todos deseaban convertirse en directores.

“La fotografía era una cosa muy técnica y la gente no le entraba, pero yo desde niño tuve acercamiento con la fotografía, pues mis tíos, por parte de mi mamá, eran cinefotógrafos, así que yo ya visitaba desde chamaco los Estudios Churubusco”, refirió.

Compartió además los nombres de los directores que forjaron sus primeros pasos en la industria, entre ellos Alfredo Gurrola, con quien realizó su ópera prima como fotógrafo en “Descenso al país de la noche”, filmada en 16 milímetros.

Como parte de la distinción, se proyectó también la película “Goitia, un Dios para sí mismo”, de Diego López Rivera, por la que obtuvo el Ariel a Mejor Fotografía en 1990.

La cinta obtuvo en aquel año cinco Premios Ariel por Mejor Dirección, Actor, Historia Original, Música de Fondo y Música Ambientación.

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